Nueva reseña en Un lector indiscreto

Os dejo esta nueva reseña que salió hace unos días en el blog Un lector indiscreto. Una vez más, parece que la novela está gustando a los blogueros. ¡Gracias!

David Yagüe empezó a ganarse a los lectores con su primera apuesta literaria: Bravo Tango Siete. El contratista, un trhiller trepidante ambientado en el Iraq post Hussein. Las críticas lo dicen claramente. Está claro que hay una nueva generación de autores que están llamados a ser una realidad en este bello y al mismo tiempo difícil arte de narrar historias. Y digo difícil porque hoy día pocas editoriales apuestan por las jóvenes promesas.
Estamos en el año 1900. Los chinos veían cómo su país era una presa fácil de las ambiciones extranjeras. Las dos guerras del opio y los tratados de paz firmados con las potencias extranjeras fueron considerados injustos por los habitantes del país asiático. La masiva llegada de misioneros cristianos occidentales provocó roces con la iglesia católica y los protestantes. Los llamados puños rectos y armoniosos o bóxers, un grupo que se opuso inicialmente a la dinastía manchú de los Qing pero más tarde se reconcilió con ella y se concentró en el norte del país, donde las potencias europeas habían comenzado a exigir concesiones territoriales, ferroviarias y mineras, impulsan un levantamiento popular con el fin de expulsar a todos los extranjeros de China.
El Imperio Celeste traía en vilo a todas las potencias mundiales. En ese período turbulento se produce un robo en un almacén propiedad de la Kelly Co., en donde se guardaban unas antigüedades de la dinastía Ming. Paul Kelly, el hijo del propietario, es el encargado de averiguar lo que ocurrió. También el español Ramón Álvarez, veterano de la guerra de Filipinas, intentará descubrir lo que hay detrás del asesinato de su amigo Luis Garrea. Esta es la excusa que David Yagüe utiliza para hablarnos de ese período turbulento de la historia de China que supondría el principio del fin de la Dinastía Qing.
Es de agradecer cuando una novela de ficción histórica está narrada con frescuraEl autor sabe cómo ganar nuestra atención ante lo que cuenta y demuestra que sabe cómo hay que hacerlo. Los últimos días del Imperio Celeste está dividida en tres partes que corresponderían claramente con la introducción, nudo y desenlace. Son, asimismo, dieciocho los capítulos que la conforman, subdidvididos estos, a su vez, en pequeñas partes numeradas. Al comienzo de cada capítulo o de las partes en las que están subdivididos, estaremos informados de los lugares en el que se desarrollan los hechos, y el período en el que transcurren: entre abril y septiembre de 1900. Con esta estructura de la obra y la agilidad de la narración consigue ese ritmo trepidante que nos invita a seguir leyendo pues los giros y las peripecias de los personajes nos enfrascarán en su lectura de tal forma que, sin darnos cuenta, incluso llegamos hasta la página en la que nos dice en qué fecha se imprimió.
Es una novela coral, pero el lector verá cómo poco a poco irá reconociendo a los personajes que en ella nos encontramos, unos históricos- En La Ciudad Prohibida, la emperatriz Ci Xi y el príncipe Tuan; en el barrio de las legaciones, los diversos representantes de las potencias extranjeras- y otros creados por la imaginación del autor, como el español Ramón Álvarez; el ruso Vladimir Noskov; Sarah Liddle, irlandesa y esposa del misionero James Liddle; Lin, cristiana convertida o Liu Han, sicario del príncipe Tuan y uno de los cabecillas de los Puños Justos y Armoniosos. Esa riqueza de personajes que atesora la novela serán fiel reflejo de la condición humana, lo que hará que empaticemos con unos y deseemos lo peor para otros. Al final de la novela nos encontraremos con el reparto de personajes que intervienen en la misma por lo que se podría consultar si algún lector no tiene clara la identidad de alguno de ellos.
Será un narrador omnisciente quien nos ponga al tanto de lo que ocurrió en aquel turbulento año. Por él sabremos lo que sucede en los diversos escenarios que nos encontraremos a lo largo de la novela. Unos escenarios y unos hechos perfectamente recreados por la labor de documentación realizada, consiguiendo el efecto de sentirnos transportados a ese período tan convulso que se vivió en China. Al principio de la novela nos encontramos con un mapa de Pekín en 1900 y un plano sobre la llamada Marcha de la Alianza que incluye el itinerario que siguió el ejército de rescate aliado hasta la capital china, pues los representantes de las legaciones extranjeras, los misioneros cristianos, tanto católicos como protestantes, y los chinos convertidos veían como su integridad física estaba en peligro ante la ferocidad de los ataques de los bóxers, que hacían inevitable la presencia de un contingente militar para poner fin a la continua barbarie cometida por quienes deseaban la expulsión de los diablos colorados a toda costa.
En Los últimos días del Imperio Celeste el lector se encontrará con ingredientes como acción, cargada de violencia en algunas ocasiones, pequeñas dosis de humor, intriga, aventura, pasión, lealtad y traición. Solo me queda recomendar su lectura.
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